Las campañas electorales sí importan

Una vez más, en estas últimas elecciones, las de Andalucía, hemos podido constatar que la tendencia anunciada en muchas ocasiones por los distintos consultores políticos se consolida cada día más.

Cada vez son más los electores que deciden su voto en el último momento y también cada vez son menos los votantes cautivos de sus partidos tradicionales.

Desde este blog y desde alguna de nuestras publicaciones, no hemos parado de poner sobre la mesa de los responsables políticos este fenómeno; al que nosotros denominamos “votante single”.

El votante single, se caracteriza por no tener un vinculo emocional estable con ninguna opción política, por el contrario, va eligiendo por una u otra en función de su propia satisfacción emocional temporal.

Dicho en claro, vota aquello que le hace feliz en cada momento. De la misma manera que lo hace o lo hacemos cada vez más con todo lo que nos rodea, desde la elección de la ropa, los productos tecnológicos o incluso las propias relaciones de pareja o no.

Voto

Este fenómeno conlleva que cada vez sea más difícil predecir a golpe de encuestas los resultados electorales e incluso que la forma clásica de segmentación del target electoral de los distintos partidos ahora sea confusa y difusa.

Seguramente sea mucho más acertado, aunque lógicamente no se puedan extraer conclusiones sobre resultados a nivel de elección concreta de diputados, concejales, etc…, estar atentos a la tendencia marcada en las redes sociales para saber si nos va a ir bien o mal en unas determinadas elecciones.

Estas circunstancias en combinación con otras, hacen que cada vez sean más importantes las campañas electorales propiamente dichas, es decir, los quince días de campaña.

Estos quince días, cada vez son más decisivos para conseguir captar el voto de aquellos que lo deciden en los últimos momentos. Este se decide en base a inputs emocionales, mensajes , relatos que lleguen a la parte emocional del cerebro para nada hay que apelar a lo racional; debemos centrarnos en los sentimientos que hagan movilizar voluntades en nuestro favor.

Si lo que denominamos “Campaña Permanente” sirve para anclar a nuestros votantes y ganarnos la confianza del electorado a tráves de una lluvia fina de ideas y de un relato continuo (este también tiene que apelar a lo emocional); los quince días de campaña han de ser aprovechados en captar a los indecisos, en movilizar a los abstencionistas a través de mensajes directos al corazón. Mensajes cortos, sencillos, directos que impacten de forma tajante en las emociones de los electores.

 De la decisión final de los mismos dependerá nuestra victoria en la noche electoral. Por lo tanto, es necesario una buena planificación y ejecución de la campaña electoral. No vale con improvisar en el último mes o en el último momento.

El desarrollo de las Campañas Electorales exige de una gran profesionalidad, de una gran estrategia y sobre todo de una buena implementación.

Muchos de los que vais a leer este post, dentro de muy poco os veréis inmersos en una campaña electoral; solamente antes de comenzar haceros una pregunta:

¿Mi campaña emociona?

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